Las premisas de los clientes fueron claras y escasas, la verdad, solo tenía dos, una era mantener los colores tierra que utiliza la bodega en todos sus vinos (que no colores corporativos) y la necesidad de los bodegueros de añadir información a la etiqueta, ya que necesitaban espacio para añadir la cosecha, el tiempo de rima y él degüelle de cada añada.
El problema más importante que tenía al realizar el diseño era la botella, esta botella Alienor se caracteriza porque no admite etiquetas muy grandes y necesitábamos espacio extra para poder añadir los datos de la producción.
Por lo que se crearon dos etiquetas, una para la parte frontal de la botella, como etiqueta visual y otra etiqueta amarrada al cuello para añadir toda la información que necesitaba la bodega.