No trabajo el diseño como un ejercicio estético, sino como una herramienta de percepción.
Muchas marcas alimentarias han evolucionado en producto, en calidad o en estructura… pero su imagen no siempre ha crecido al mismo ritmo.
Y ahí es donde aparece el desajuste: lo que la marca es por dentro no coincide con lo que el mercado percibe por fuera.
Mi trabajo consiste en cerrar esa brecha.
