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El arte de contar historias a través del diseño de etiquetas de vino

El mundo del vino es más que una bebida, es una experiencia, una historia en cada botella que espera a ser contada. Un sector muy tradicional que está experimentando en los últimos años muchas novedades en cuanto a diseño en las etiquetas de vino e innovación tecnológica.

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En este artículo, exploraremos el arte de contar historias a través del diseño de etiquetas de vino, destacando cómo el diseño de etiquetas de vino puede ser una herramienta poderosa para transmitir narrativas cautivadoras y atraer a los amantes del vino y consumidores en general.

1.

El primer capítulo: el origen del vino en el diseño

El diseño de etiquetas de vino inicia el relato visual de la historia de cada bodega. Desde la representación artística del viñedo hasta detalles geográficos, las etiquetas establecen el escenario y dan a los consumidores una visión instantánea del origen del vino.

Gracias a las etiquetas en una botella podemos saber a qué bodega pertenece y que nos vamos a encontrar en esa botella.

Incorporar elementos distintivos, como ilustraciones detalladas del paisaje, conecta a los amantes del vino con la tierra de la que proviene.

2.

La narrativa del viñedo

Cada viñedo tiene su propia historia, el diseño de las etiquetas de vino puede ser una de las mejores plataformas para contarla. Siendo el packaging el mejor contacto con el cliente.

Incluir detalles sobre la edad de las videos, las técnicas de cultivo, únicas o incluso las peculiaridades del cliente local, crea una narrativa propia y rica que agrega capas de significado a la experiencia de disfrutar el vino.

El diseño puede representar visualmente estas historias, transportando a los consumidores directamente al corazón del viñedo, a su tradición y así haciendo partícipe al cliente de su historia personal.

3.

Personajes en la etiqueta: la familia, los enólogos y más…

Muchas bodegas tienen historias familiares que han pasado de generación en generación. Tiene un bagaje de años e historia que se puede representar en las etiquetas. El diseño de etiquetas del vino puede incorporar retratos estilizados de la familia fundadora, enólogos apasionados o incluso personajes históricos que han dejado huella en la bodega.

Dar énfasis a las personas que están detrás del vino que bebe el consumidor es una buena forma no solo de contar la historia de la familia, sino también de humanizar la marca, consiguiendo establecer una conexión emocional con los clientes.

4.

El proceso de elaboración: detalles en cada gota

Las etapas del proceso de elaboración del vino son sumamente fascinantes, desde la vendimia hasta el embotellado. Las etiquetas pueden contar visualmente esta forma de hacer las cosas que muchas veces las bodegas tiene su propia técnica y fórmula.

Destacando muchas veces la meticulosidad y la artesanía involucradas.

Imágenes que representan barricas de roble, uvas cuidadosamente seleccionadas y la magia de la fermentación crean una narrativa sobre la dedicación y la calidad del vino.

5.

Inspiración del arte y la cultura local

El diseño de etiquetas de vino a menudo se nutre de la riqueza del arte y la cultura local muy arraigada en la bodega y en el entorno de esta.

Incorporar elementos artísticos que refleje la región, desde motivos folklóricos hasta obras de artistas locales, da vida al carácter único del vino. Estos detalles no solo son visualmente atractivos, sino que también agregan profundidad a la narrativa general.

6.

Leyendas y anécdotas en cada botella

Incluir pequeñas leyendas o anécdotas en la etiqueta agrega un toque personal y educativo.

Pueden ser historias sobre el nombre de vino, homenajes a momentos significativos en la historia de la bodega o detalles divertidos sobra la cultura local, así como posibles anécdotas de las generaciones pasadas que tuvieron anteriormente la bodega.

Estos toques narrativos invitan a los consumidores a sumergirse más profundamente en la historia detrás de cada diseño y de cada botella.

7.

La evolución de las etiquetas de vino a lo largo del tiempo

Las bodegas a menudo evolucionan con el tiempo, y el diseño de etiquetas de vino puede reflejar este viaje.

Mostrar la evolución de las etiquetas a lo largo de los años en la botella o incluso en la misma línea de vinos cuenta una historia de crecimiento, innovación y adaptación a medida que la bodega madura.

Pero no solo puedes mostrar la evolución del diseño de las etiquetas, también puedes enseñar la propia evolución de la bodega, contar el paso de los años y lo que significa para la empresa.

8.

Conectar con los sentidos: la experiencia sensorial de la etiqueta de vino

El vino es una experiencia sensorial, que explora varios sentidos a la vez. El gusto y el olfato lo experimentamos al beber y oler el vino y la vista la utilizamos al apreciar el diseño del packaging de este vino, es el embalaje dónde se porta el vino.

El diseño de la etiqueta, por tanto, debe transmitir esta conexión.

Utilizar texturas táctiles, ya sea en la etiqueta o en la propia botella, usar acabados especiales como el UVI o el stamping, o incluso forrar directamente la botella con una pintura o un sleeve también ayuda no solo a la vista, sino al tacto al manejar ese empaque.

Agregando así una capa más adicional a la historia del vino que vamos a comprar o degustar.

La conexión táctil y olfativa crea una experiencia completa antes de que se descorche la botella

El epílogo: compartir experiencias a través del diseño de etiquetas de vino

Las bodegas a menudo evolucionan con el tiempo, y el diseño de etiquetas de vino puede reflejar este viaje.

Mostrar la evolución de las etiquetas a lo largo de los años en la botella o incluso en la misma línea de vinos cuenta una historia de crecimiento, innovación y adaptación a medida que la bodega madura.

Pero no solo puedes mostrar la evolución del diseño de las etiquetas, también puedes enseñar la propia evolución de la bodega, contar el paso de los años y lo que significa para la empresa.
En última instancia, el diseño de etiquetas de vino es una forma de compartir experiencias y transmitir el alma, los valores e historia de la bodega. Cada etiqueta es una página en el libro de la historia de la bodega, y al contar estas historias de manera visual, las bodegas pueden enriquecer la experiencia del consumidor y establecer así conexiones duraderas e incluso fidelizarlo.
"El diseño es el embajador silencioso de una marca".
Paul Rand
Diseñador